La columna de @KlayAlejandro #1.
Es lunes a las 7 de la tarde y estoy en el tren volviendo del trabajo. El tren está lleno y estoy incómodo y apretado. Adelante mío, una señora. A mis espaldas, un gordo con una remera de la CGT. El dilema está claro: ¿Me echo hacia adelante corriendo el riesgo de acercarme peligrosamente a la señora y ser una especie de Josh Primo del Ferrocarril Roca? ¿O me echo hacia atrás y me dejo apoyar por el señor sindicalista que transitaba tranquilamente su vuelta a casa con una lata de Brahma en la mano? Elegí la segunda opción, y decidí abrir Twitter (o X, como lo llaman Elon Musk y sus profetas del odio) para distraerme de mi realidad. Lo primero que veo es un tuit de la cuenta oficial de mis queridos Golden State Warriors, que consistía en una foto de Jonathan Kuminga, una foto de Brandin Podziemski, y una frase que significa algo así como “no puedo esperar para vivir más momentos como estos”, que tranquilamente podría ser la descripción de una publicación de Instagram de un pibe de 17 ...